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miércoles, 11 de junio de 2014
jueves, 29 de diciembre de 2011
El "imperio" ataca ahora al municipio
http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/el-imperio-ataca-ahora-al-municipio-29-12-2011
Augusto Álvarez Rodrich
Se debe rechazar la revocatoria de Villarán.
La gestión de Susana Villarán está lejos de ser perfecta, posee varias deficiencias, y tiene una larga agenda pendiente por corregir y desarrollar, pero nada de eso justifica el esfuerzo antidemocrático de una coalición mafiosa que quiere revocarla con el fin de alcanzar un conjunto variopinto de objetivos que, sin embargo, tienen en común un carácter subalterno.
En dicha dirección, esta mañana se presentará el ‘Comité Promotor de Vacancia de Susana Villarán’ con el argumento de la desaprobación de la opinión pública a su gestión, y se anunciará que el 2 de enero empezará la recolección de firmas.
Sus cabezas aparentes son un grupo de abogados que fungen de expertos ediles y que pululan por los programas radiales para promoverse. Pero detrás de ellos está otro sector conservador que Juan Carlos Tafur ha bautizado, con acierto, como ‘la derecha bruta y achorada’ (DBA).
Se compone por una coalición en la que participan, entre otros, periodistas corruptos, empresarios mafiosos y políticos pendejos, a los que no les fue bien en las últimas elecciones. Fue el sector que construyó el ‘cuentazo’ de que, gracias al gobierno de Alan García, el Perú había ingresado, de un modo inexorable, en la ruta del primer mundo.
Que los avances no eran suficientes se comprobó en las elecciones municipales y regionales del 2010 y en las presidenciales y parlamentarias del 2011, en las que fueron derrotados todos los candidatos de la DBA.
Respaldaron a Lourdes Flores, pero ganó Susana Villarán. Financiaron a candidatos regionales pero ganaron izquierdistas provincianos de distinta estirpe. Y, en la presidencial, apoyaron a Luis Castañeda, Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, pero ganó Ollanta Humala con el apoyo de Alejandro Toledo.
La expresión más notoria de la coalición de la DBA fueron sus medios afines, amigos y mantenidos, quienes intentaron destruir al enemigo de turno. Son los mismos que hoy pretenden seducir al presidente Humala y demoler a la alcaldesa Villarán, seguramente con el fin de recordarles a sus financistas que, aunque no pueden ganar una elección, sí pueden servir para ‘amaestrar’ a un presidente o demoler a una alcaldesa.
La gestión de Villarán tiene varias cosas por enmendar. Por ejemplo, ¿qué es eso de aceptar donaciones de Odebrecht, a la cual Fuerza Social ha criticado por su manera de hacer negocios, y, también, cuando donó el Cristo del Morro, o es que La Herradura será ahora un ‘sambódromo’?
Pero nada justifica este esfuerzo antidemocrático y mafioso para tirarse abajo el municipio de Villarán. Ella y su equipo deben corregir deficiencias, sin duda, pero los sectores democráticos del país deben defenderla frente a este embate mafioso.
lunes, 6 de junio de 2011
Sin cheque en blanco
http://www.larepublica.pe/06-06-2011/sin-cheque-en-blanco
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Entre un triunfo histórico de Ollanta Humala y una derrota que no debe ser histérica.
Siempre creí que Ollanta Humala sería algún día presidente del Perú pero nunca que lo lograría tan pronto, en la elección del 2011, porque empezó desde muy atrás; su plan inicial era muy malo; y tenía una oposición mucho más potente que la de sus rivales en la elección.
Ahí estaba el presidente Alan García, quien ha confirmado que, candidato que quiere ayudar, lo destruye –Alex Kouri y luego Lourdes Flores en la municipal, y Luis Castañeda, Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, en ese orden, en la presidencial–; y que, en cambio, a los que quiere taponear, como Susana Villarán o Humala, los vuelve ganadores.
También, el sector empresarial –Confiep siguió pasando avisos ‘pro Keiko’ casi hasta anteayer–; el cardenal Juan Luis Cipriani, quien en estos meses dejó de ser purpurado y se volvió naranjado; y un amplio grupo de medios que en esta temporada optó por asesinar a la verdad para favorecer sus intereses aun a costa de demoler su reputación periodística.
A pesar de ello, Humala consiguió la presidencia por la confluencia de varios factores. Primero, una campaña que nunca se salió del argumento básico de presentarse como la mejor opción para el ‘Perú pobre’ aun con la introducción de cambios relevantes en el malísimo programa inicial; y, también, no perder la paciencia ante la campaña de demolición. Segundo, por la suerte que lo colocó en el lugar correcto cuando otras candidaturas caían o subían.
Para el fujimorismo, de otro lado, esta derrota evitó lo que pudo ser la legitimización histórica de un régimen autocrático que colapsó en medio de una corrupción amplia incluso para los estándares peruanos, lo cual se vio reforzado por la presencia, junto a la candidata, de varias personas que significaban una añoranza de lo peor del peor fujimorismo.
En este contexto, el país ahora debe evitar que lo ocurrido constituya un choque entre lo que, sin duda, es un triunfo histórico, contra lo que podría convertirse en derrota histérica de parte de los perdedores.
Evitar dicho escenario será tan relevante como tender puentes entre las dos mitades en que ha quedado partida la población peruana: la que ganó y puede sufrir exceso de expectativas, y la que perdió y siente angustia y temor.
En medio de todo eso deberá moverse ahora Ollanta Humala con la sagacidad indispensable para cohesionar un país que hoy se presenta dividido y polarizado.
El desafío es evitar que el clima de alta tensión del último bimestre se instale durante los próximos cinco años, lo cual conduciría al país al abismo y tiraría por la borda todo lo avanzado en las últimas décadas –lo cual, siendo muy valioso, es insuficiente–, e impediría continuar el crecimiento con más inclusión social.
El desafío es evitar que el clima de alta tensión del último bimestre se instale durante los próximos cinco años, lo cual conduciría al país al abismo y tiraría por la borda todo lo avanzado en las últimas décadas –lo cual, siendo muy valioso, es insuficiente–, e impediría continuar el crecimiento con más inclusión social.
Eso requiere grandeza en el triunfo por parte del comandante Humala y, por ello, son tan importantes los primeros pasos que dé, incluyendo los anuncios sobre políticas y nombramientos en los puestos clave del gobierno.
De ello dependerá que el próximo quinquenio sea un retroceso severo o un lustro estupendo en el que, con un gobierno de izquierda, como lo han hecho países de la región como Brasil o Chile, se crezca con inclusión social, lo cual pasa por reformas profundas en educación, salud, seguridad y justicia.
Que Dios ilumine al presidente electo Ollanta Humala para que decida con prudencia, firmeza e inteligencia, a favor de su gobierno y del país, y para que al final del lustro que le corresponde gobernar –y ni un minuto más– deje una nación más potente y solidaria que ahora.
Finalmente, al periodismo que intenta ejercer el oficio con decencia e independencia ahora le corresponde proceder, con rigurosidad, a la fiscalización del nuevo gobierno, incluido el cumplimiento de sus promesas, por lo que solo queda decir, en lo que respecta a este columnista, que, con todo el aprecio que merece alguien que se abrió paso con valentía en la compleja política peruana, no hay cheque en blanco, presidente electo Ollanta Humala.
viernes, 6 de mayo de 2011
Cargamontón
http://www.larepublica.pe/impresa/cargamonton-2011-05-06
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
La escopeta de varios cañones que apuntan a Villarán.
A cuatro meses del inicio de su mandato, Susana Villarán sufre un cargamontón que usa como pretexto a su gestión municipal –la cual no está exenta de críticas justificadas– pero que, en realidad, pretende jaquearla por fines vinculados al teje y maneje político.
Hay indicios del cargamontón en el que parecen coincidir Solidaridad, el Apra y el fujimorismo. Por ejemplo, la intención del presidente Alan García de convertir en provincia al distrito de San Juan de Lurigancho (SJL) pasando por alto los procedimientos establecidos, como la consulta al municipio de Lima.
El alcalde de SJL, Carlos Burgos, es un aliado en este pleito y la ha emprendido contra Villarán con la seguridad del que se siente respaldado ‘desde arriba’, incluyendo su oposición al establecimiento de un Hospital de la Solidaridad en su distrito.
En este contexto, el ministro de Vivienda, Juan Sarmiento, condecoró al alcalde Burgos con “la orden al mérito por servicios distinguidos en el grado de Gran Cruz” por “la labor que viene desempeñando en su distrito”, lo cual permitió ver el fustán del gobierno en esta movida contra Villarán.
A su vez, la premier Rosario Fernández se sumó al cargamontón con el poco sólido argumento de “yo sí voy al mercado” para responsabilizar a Villarán por el alza de los precios de productos de primera necesidad debido al retraso en el traslado de los comerciantes de La Parada al Mercado Santa Anita, cuando esto se explica por alteraciones en el mercado global.
Inmediatamente apareció el ex alcalde Luis Castañeda y miembros de su equipo más cercano, como Walter Menchola, para realizar un fuego cruzado contra la gestión de Villarán, calificada –prematuramente, por cierto– de “fracaso”.
Esto vino acompañado del aluvión de los medios que suelen informar y opinar en la misma línea del gobierno, lo cual puede explicar la desaprobación del 47% según Ipsos-Apoyo.
A la aún joven gestión de Villarán se le puede criticar la generación de expectativas exageradas, y felicitar por un estilo transparente y dialogante que fortalece la democracia.
Pero hablar de ‘fracaso’ a cuatro meses de empezado el mandato es, sin duda, una exageración interesada y sin sustento, que se puede explicar por el deseo de Castañeda de mellar el prestigio de Villarán ante las investigaciones en marcha sobre su gestión o, también, pensando que la crítica a la actual alcaldesa golpea, de carambola, a Ollanta Humala.
Ayer el presidente García tomó distancia del cargamontón evidente contra Villarán, señalando que las autoridades recién elegidas necesitan tiempo para instalarse y empezar a actuar. Pero dicha expresión de sensatez no impide, por cierto, especular con que él no esté alejado del fuego cruzado contra la alcaldesa de Lima.
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
La escopeta de varios cañones que apuntan a Villarán.
A cuatro meses del inicio de su mandato, Susana Villarán sufre un cargamontón que usa como pretexto a su gestión municipal –la cual no está exenta de críticas justificadas– pero que, en realidad, pretende jaquearla por fines vinculados al teje y maneje político.
Hay indicios del cargamontón en el que parecen coincidir Solidaridad, el Apra y el fujimorismo. Por ejemplo, la intención del presidente Alan García de convertir en provincia al distrito de San Juan de Lurigancho (SJL) pasando por alto los procedimientos establecidos, como la consulta al municipio de Lima.
El alcalde de SJL, Carlos Burgos, es un aliado en este pleito y la ha emprendido contra Villarán con la seguridad del que se siente respaldado ‘desde arriba’, incluyendo su oposición al establecimiento de un Hospital de la Solidaridad en su distrito.
En este contexto, el ministro de Vivienda, Juan Sarmiento, condecoró al alcalde Burgos con “la orden al mérito por servicios distinguidos en el grado de Gran Cruz” por “la labor que viene desempeñando en su distrito”, lo cual permitió ver el fustán del gobierno en esta movida contra Villarán.
A su vez, la premier Rosario Fernández se sumó al cargamontón con el poco sólido argumento de “yo sí voy al mercado” para responsabilizar a Villarán por el alza de los precios de productos de primera necesidad debido al retraso en el traslado de los comerciantes de La Parada al Mercado Santa Anita, cuando esto se explica por alteraciones en el mercado global.
Inmediatamente apareció el ex alcalde Luis Castañeda y miembros de su equipo más cercano, como Walter Menchola, para realizar un fuego cruzado contra la gestión de Villarán, calificada –prematuramente, por cierto– de “fracaso”.
Esto vino acompañado del aluvión de los medios que suelen informar y opinar en la misma línea del gobierno, lo cual puede explicar la desaprobación del 47% según Ipsos-Apoyo.
A la aún joven gestión de Villarán se le puede criticar la generación de expectativas exageradas, y felicitar por un estilo transparente y dialogante que fortalece la democracia.
Pero hablar de ‘fracaso’ a cuatro meses de empezado el mandato es, sin duda, una exageración interesada y sin sustento, que se puede explicar por el deseo de Castañeda de mellar el prestigio de Villarán ante las investigaciones en marcha sobre su gestión o, también, pensando que la crítica a la actual alcaldesa golpea, de carambola, a Ollanta Humala.
Ayer el presidente García tomó distancia del cargamontón evidente contra Villarán, señalando que las autoridades recién elegidas necesitan tiempo para instalarse y empezar a actuar. Pero dicha expresión de sensatez no impide, por cierto, especular con que él no esté alejado del fuego cruzado contra la alcaldesa de Lima.
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