Magaly Vera
Esta pregunta surge debido a que en mi familia
convergen varias creencias: mi hermana y su esposo son cristianos evangélicos,
mis hermanitos menores y mi mamita son Testigos de Jehová, mi papito (ya
fallecido) fue un fervoroso católico. Y yo ahí, en medio de todos, escuchando y
aprendiendo de todos. De mi padre aprendí que el ejemplo es la mejor enseñanza
pese a no haber leído la Biblia. Él siempre fue justo, correcto, piadoso y
magnánimo. Y ojo, magnánimo en toda la extensión de la palabra. Siempre que podía,
daba todo lo que tenía a todos sin distingo alguno de raza, credo, religión o
sexo. Así que cada que me corregían algo aludiendo a la Biblia, yo ponía a mi
padre de ejemplo: él no lo ha leído por completo, pero ama a Dios y al prójimo
como no he visto hasta ahora, hasta las mascotas de mi cuadra pueden dar fe de
su infinito amor a la vida. Me acogió a mí y a mis 7 primos, y nos trato a
todos con cariño y respeto de padre sin distingo de sus propios hijos. Él jamás se hubiera atrevido a separar personas por grupos. Para él todos eramos iguales. Y su criterio era que todos tenemos lo mismo: un corazón. Incluso ahora que ya no esta conmigo, sigue enseñándome ya que se crió en la sierra, amando a la pachamama, al agua, a los tantos taytas que lo acompañaban cada agosto en su natal Chongos Bajo, respetando siempre a la naturaleza y dándole ese pago que se le da a la tierra como agradecimiento por lo que nos dá. El mezclaba lo mejor del mundo andino y del cristianismo.
Fue por él por quien tengo mucha fe en un futuro mejor (de conocer como fue mi infancia y los lugares donde viví de seguro me entenderían).
Nunca dejó de rezar cada noche por cada uno de nosotros y de seguro era
escuchado. Pero la pregunta surge porque decidí asistir a una reunión de retiro
en el local de CONAFOVICER invitada por el R. P. Jorge Álvarez. Una amiga me
preguntó “¿te parece bien ese tipo de compañía?”. Imagino que la pregunta fue porque no íbamos con el mismo grupo con el que mi madre sale algunos domingos de viaje. La pregunta me cogió de sorpresa ya que si bien no conocía al 100 % de los que irían, iría con personas amigas
como Evans Ríos a quien conozco desde hace unos años y quien por cierto es mi
mejor amiga, además iría con un grupo de católicos, es decir al menos te da la idea de que estas con un grupo de personas con valores. Trabajar de lunes a sábado, claro que estresa, por eso los
domingos es un día en el que descansamos con mi familia o simplemente la
pasamos viendo una película en el cine, pero de que nos relajamos, nos
relajamos. Y ese día no podía ser la excepción.
Esa pregunta inquisitiva me siguió hasta el paseo.
Llegamos al destino, un lugar hermoso, con piscina, con canchita de futbol y
claro, como siempre, una tardona por la que partimos casi a medio día. Se
suponía que el carro partiría a las 8:00 a.m. En fin, solo fue un detallito sin
importancia ya que llegar allá fue la gloria para mi mamita que jugó como una
niña: salto soga, jugo vóley y almorzó en camaradería. Luego, escuchamos misa y
nuevamente compartimos un delicioso cake de zanahoria, un enorme pan cuzqueño y
un delicioso vino, cantamos 5 canciones. ¡Que más yo podía pedir!
Vi el rostro de mis acompañantes de ruta: Florcita
(estrenada mamá) con su esposo, otras parejas de esposos, de enamorados, niños,
abuelas con nietos, familias enteras etc. Todos festejando la vida, así que le
dije a mi madre que deje de sentirse culpable por ir en compañía de personas
que no son de su mismo credo. Jesús no discriminaba. Es más enseñaba a todos lo
mismo. Y en la misa, el Padre Jorge, leyó la Biblia, la misma que usa mi madre.
Regresando a mi casa, la pregunta” ¿Qué de malo hay en
asistir reuniones de otros credos?” me siguió. Imagino que si devuelvo la
pregunta me responderán con el ejemplo de Salomón. No pongo los párrafos que me leerían de la Biblia para ratificar mi error ya que no me parece correcto sacar una frase fuera de contexto. Pero puedo decir a favor mio: no es ese mi escenario
ni el tiempo. Eso de no juntarse con gente de otro credo me trajo a la memoria cuan intransigentes
somos y más radicales en otras zonas de nuestro globo terráqueo con temas como
este. Sin ir más lejos los sucesos acaecidos en París y Siria. Ahí ya se mezcla
con el tema del chauvinismo y una serie de diferencias entre seres humanos que
no logro entender. Pero así somos nosotros, imperfectos e irracionales. Que en
lugar de resolver temas mediante otras alternativas más saludables, prefieren
sacrificar vidas humanas solo para mostrar que el poderío de un Dios se muestra
mostrando su ferocidad. Eso me recordó las cabezas clavas de la cultura Chavín:
solo a través del miedo que infunde un Dios se puede doblegar la conciencia y
el actuar. ¿Hemos avanzado en este siglo o hemos retrocedido?
He ahí el dilema que arrastra una simple pregunta.
Los dejo con este hermoso poema de mi amiga Silvia Llanto, publicado en su libro "Líneas de flotación"
Amor al prójimo
Amarás al prójimo como a ti mismo
lo amaras
cuando salte la frontera
y lo veas por tu calle cuando se siente a tu lado
y piense
¡que feos son los extranjeros!
¡que sucios!
¡que pobres!
amaras a tu prójimo como a ti mismo
cuando no lleve papeles
cuando se cubra la cabeza con un velo
lo amaras si su Dios no es tu Dios
si su piel no es tu piel
y piense
¡que negros!
¡que sucios!
¡que asco!
lo amaras cuando le cierren las puertas
cuando lo crean loco
cuando la soledad sea su abrigo
lo amaras hombre o mujer
homosexual o transexual
lo amaras con todo tu corazón
por los siglos de los siglos
amén
Bien, Magaly me gusta el artículo que publicas, sobre un hecho cotidiano de nuestras vidas; donde la convivencia se hace "vida", la tolerancia se vivencia y el artífice allí es el " espiritu del SEÑOR DE LA VIDA", a ti y a tu madre las gracias por haber compartido....DIOS ES UNO SOLO y su amor está en lo profundo de nuestro corazón...hay que dejarlo actuar...un abrazo
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